Hay historias que empiezan sobre una alfombra

Hay historias que empiezan sobre una alfombra

Hay recuerdos que no sabemos exactamente cuándo comenzaron.
Quizá fue una tarde de invierno sentados en el suelo mientras mamá preparaba
aquella merienda que tanto nos gustaba, tal vez viendo nuestro primer partido
de fútbol, celebrando un gol sin importar cuánto ruido hiciéramos o jugando
durante horas solos o acompañados.
Y casi siempre, bajo nuestros pies, había una alfombra. Una de esas alfombras
que formaban parte de la casa sin que fuéramos realmente conscientes de ello.
Sobre ella aprendimos a jugar, a reír, a compartir. Sobre ella llegaron las
primeras visitas de amigos, las reuniones familiares y tantas tardes que hoy
seguro nos encantaría volver a vivir.
Con los años crecimos, cambiaron nuestras casas, nuestras vidas, nuestras
prioridades, pero hay recuerdos que, de alguna manera, siguen viviendo en
cada rincón de nuestro hogar.
Porque una alfombra también guarda historias


En Alfombras Yasmina llevamos muchos años viendo cómo las alfombras
forman parte de la vida de las familias.
Nuestros primeros clientes confiaron en nosotros cuando buscaban una
alfombra para su casa y hemos visto cómo, aquellas piezas que eligieron con
tanto cariño, seguían acompañándolos a pesar del tiempo transcurrido.
Cuando una alfombra necesita cuidados, seguimos estando ahí. La limpiamos,
la reparamos, si es necesario la restauramos y tratamos para que pueda
continuar formando parte de esa historia durante muchos años más.
Ahora son ellos quienes empiezan su historia
Quizá aquel niño que hace años jugaba sobre una alfombra hoy tiene su propia
casa. Posiblemente adquiera una alfombra para su salón sin saber todavía que,
dentro de unos años, sus hijos recordarán ese mismo lugar con cariño.
Porque las casas cambian, también las modas, los muebles, pero hay artículos
que permanecen en el tiempo.


Y eso es lo que queremos seguir haciendo en Alfombras Yasmina:
acompañar a las familias no solamente cuando compran una alfombra, sino
también cuando necesitan conservarla, cuidarla y darle una nueva vida, porque
quizá, dentro de muchos años, alguien vuelva a mirar una fotografía antigua y
diga:

«¿Te acuerdas de aquella alfombra?» Y entonces entenderá que nunca fue solamente una alfombra, sino que era
parte de su historia.

 


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